viernes, 21 de enero de 2011

PERRITO, cuento para disfrutar con nuestros niños y niñas


Un precioso cuento que descubrí en mi adolescencia, (tendría 12 o 13 años) y lo leí tantas veces y todas las veces me emocionaba como la primera vez.
Ahora volví a encontrar el libro y se lo leí a mis hijas. Espero que lo disfruten tanto como nosotras.
Su autor: Mario Halley Mora, periodista, novelista, cuentista y autor de teatro paraguayo. Pueden encontrar más obras suyas en el blog LETRAS PARAGUAYAS .
Buen fin de semana.

PERRITO (Mario Halley Mora)


Sus grandes ojos dorados miraban a través de los barrotes de la jaula con desconcertada tristeza. Perrito no comprendía, no podía comprender aquello.
La rudeza del hombre de la cuerda que casi lo ahoga, a él, que se sabía pequeñito y bueno. La jaula rodante y la baraúnda de perros cautivos. Nunca Perrito había visto tantos perros juntos. Perros furiosos que mordían, perros tristes que gemían dulcemente asomando el hocico entre los barrotes, como si el único aire respirable fuera el aire viejo y amigo de la calle. Y ahora, esto, la jaula de alambre bajo los árboles y más perros que llegaban en la jaula rodante, y otros que eran metidos a la fuerza en aquel obscuro cajón del fondo, cuyas puertas, cuando se abrían, dejaban escapar un aliento agrio, y tras el aliento, una mansa procesión de perros dormidos, tan dormidos, que no despertaban ni con el traqueteo de la carretilla que los llevaba lejos, más allá del barranco.
Definitivamente, Perrito no comprendía aquello. Sólo existía la presencia de una gran tristeza. ¿Dónde estaría el «Amo Chico»? Los «Amos Grandes» podían haberlo olvidado, pero el «Amo Chico» no. No tenía hambre, ni sed, pero quería sol, espacios abiertos, pasto húmedo y vientos viejos, cosas compartidas con el «Amo Chico».
¿Dónde estaría el «Amo Chico»?...

-Papá... ¡míralo! ¡Lo encontré en la calle!
En los brazos del niño palpitaba una pelotita de lana blanca y suave. La tenía apretada contra su corazón, tan apretada que la lana blanca soltó un gemido.
-¿Lo ves, papá...? ¡Es un perrito...! ¡Es mi perrito...!
El niño esperaba, tembloroso de miedo y de felicidad. Miraba a su padre, y la felicidad se apagaba y el miedo crecía. Papá se estaba volviendo alto, cada vez más alto, como cuando se preparaba a hacer algo que él intuía desagradable.
-No. No podemos tener un perro. La casa es pequeña.
La pelotita blanca era suave y caliente sobre la piel de su pecho. El perrito era suyo. Él lo había encontrado en la calle, había corrido con él hasta caerse de cansancio, mirando atrás, mirando atrás, huyendo de la calle, de la gente, de una voz que reclamara su perrito.
-¡Papá...! -lloriqueó.
-No.
Nunca su padre había sido tan alto, tan invencible. Nunca el «no» tan rotundo. Venía rodando desde una montaña como una piedra redonda que lo aplastaba y exprimía de su cuerpo toda la lágrima que cabía adentro.
-¡Es inútil que llores, hijo! ¡Hay que ser hombre!
Él no quería ser hombre. Quería ser un niño y tener un tesoro de vida blanca y tibia sobre su pecho. La piedra redonda pesaba sobre su garganta, y el arroyito de lágrimas fluía y fluía.
-¿Por qué llora el nene...?
A través de las lágrimas vio la imagen borrosa de su madre que se acercaba. Una esperanza. La montaña ya no era tan árida. Había sobre ella la presencia de un viento fresco y un sonido como de agua que corre suavizando piedras.
-Ha traído un sucio perrito de la calle y...
-¿Un perrito? Déjame verlo...
Tendió el animalito a su madre. Ella lo tomó en sus brazos. En su pecho, allí donde estaba apretado el perrito, se enfriaba un sudor cálido.
-Pero si es tan bonito... querido.
-No.
-No debemos lastimar al nene.
-¡Ni siquiera es de raza!
¿Raza...? ¡Pero si era un perrito completo! ¿No bastaba eso?
Un hocico rosado para husmear alegremente su rastro entre las basuras del baldío, mientras él se escondía en lo alto del naranjo. Y unos ojos dorados, y una colita peluda que se agita en frenética bienvenida cuando él regresa de la escuela. ¿No bastaba todo eso...?
-Tómalo, querido. Anda al jardín y espera.
La esperanza crecía. Cuando lo mandaban afuera para discutir algo, el regreso era para saber que mamá tenía razón. No sabía cómo. Pero mamá siempre tenía razón cuando él regresaba.
Salió al jardín con el perrito, que se había puesto a chuparle la camisa abierta, en los brazos. La puerta se cerró tras él, y oyó el canto de grillo del cerrojo al correrse. De adentro llegaba un apagado rumor de voces. Voces sin palabras. La voz cálida de la madre. El eco macizo de la voz del padre, en rápida sucesión de marea. Se sentó en el césped y miró su tesoro vivo con infinito amor. Una pulga veloz cruzaba la sedosa pelusa de la panza rosada. Trató de atraparla, pero no pudo. Sintió que las voces de adentro ya no se enfrentaban, se unían, se volvían una sola, arrulladora e íntima. Cerró los ojos y tras la obscuridad roja que el sol fingía en sus párpados, empezó a ver la imagen de la montaña vencida, el agua clara que fluía y roía la piedra redonda del «no» invencible, volviéndola pequeñita, inofensiva, pura mentira. Siguió esperando por mucho tiempo.
A sus espaldas, la puerta se abrió. Se volvió, y vio a su padre que lo contemplaba desde el umbral.
-Entra, hijo.
Se levantó y se encaminó al encuentro de la puerta y de su padre. Detrás de ambos estaba la felicidad.
Su padre le quitó el cachorro de los brazos, y colgándolo de la piel del pescuezo, lo miró arrugando la nariz.
-¿Qué nombre le pondremos...?
-¡Perrito!
-¡Pues anda a bañar a Perrito! ¡Está asqueroso...!
Perrito fue creciendo poquito a poco, mientras el niño asistía con paciencia a ese lento proceso que se operaba en el cachorro, que pronto no sería cachorro, sino un poderoso mastín que hasta serviría de caballo, tanta fuerza tendría.
Pero Perrito se detuvo muy pronto. Prefería ser un chiche blanco y peludo. Un cachorro regalón para toda la vida, un perro de juguete, que ladraba también de juguete.
Y el niño se conformó. Después de todo, era más que un perro. Era su perro. Pequeño, sí. Pero reventaba de vida y alegría.
-¡Perritoooo! ¡Mírame...! ¡Soy el más valiente vaquero de las praderas...!
El caballito de palo giraba y giraba en la calesita, perseguido y perseguidor en su eterno galope circular...
Y Perrito se volvía loco. Loco. Siguiendo con alegría desesperada el galope sin saltos del caballito de palo, temeroso de que el «Amo Chico» se fuera lejos, más lejos que el pan con manteca que le alcanzaba por debajo de la mesa a la hora del té. El «Amo Chico» no debía irse, porque el «Amo Chico» era el mundo, la frazada tibia de su lecho, el agua fresca que llovía sobre la bañadera y la gran toalla suave que envolvía su cuerpo deliciosamente helado.
Pero el caballito de palo no se detenía. Y Perrito ladraba locamente en torno a su itinerario de rueda...
-¡Amo Chico! ¡Amo Chico...!
Hasta que el galope sin saltos se detenía, el «Amo Chico» se apeaba, y tendía sus brazos para que Perrito saltara y se arrebujara como un pedazo de sol contento [13] y gimiente contra el cuerpo del «Amo Chico» rescatado de aquel galope hasta más lejos del mundo querido por los dos.
-¡A casa... Perrito...!
Las calles abrían sus bocazas anchas, para que los dos corrieran a lo largo de la sonrisa del mundo. Hasta la casa donde esperaba el té y el pan con manteca. Hasta la casa, pasando por el prado de la plaza para mordisquear la hierba y para hundir el hocico sediento en el agua de la fuente. Corriendo, siempre corriendo, sintiendo que la brisa ponía en las orejas flotantes campanitas de rumores apagados.
¡Corre...! ¡Perrito...! ¡Eh... eso no se hace...!
Perrito lo sabía. Pero no podía evitarlo. El olor estaba allí, en el tronco, mezclado con jugos, con savia, y con vida. Mezclado, pero solo, invitante. Y la patita se alzaba, saludando a la delicia que era más grande porque se iba cantando a través de su cuerpo, y quedaba en el tronco con su nuevo olor, como el testimonio de su paso, dejado allí para que otros perros testimoniaran el suyo.
-¡Vamos, Perrito...!
A seguir corriendo. Corriendo. Reconociendo de paso los viejos perfumes del mundo. El aliento hiriente de la farmacia de la esquina, el tufo caliente y grato de la panadería, el regusto delicioso que fluía arrollador en el bostezo rojo de la carnicería. Corriendo, siempre corriendo, hasta la casa, hasta el pan con manteca y el baño frío y la toalla suave.
-¡Cuidado... Perrito...!
Y había en la voz asustada del niño un temblor de miedo. Perrito se empequeñecía ante el peligro mientras el perrazo miraba a aquel congénere enano con ojos curiosos. Perrito temblaba de miedo, mientras el enorme hocico frío le olisqueaba concienzudamente el trasero, y las patas musculosas se alzaba en torno a él como columna de una catedral viva y terrorífica.
Perrito y el niño quedaban quietos, temblorosos, conscientes de aquel bravo manojo de músculos, nervios y colmillos. Y después el suspiro de alivio, cuando el perrazo, satisfecho de su examen, daba paso, y Perrito se alejaba lentamente, con la colita peluda entre las patas, y rengueando lastimosamente, por lo que pudiera suceder.
Y otra vez a correr, lejos del perro aquel que después de todo era un buen perro, viendo los dos la sonrisa ancha del mundo, saltando en las aceras sobre la sucesión de sombra y sol, sobre la sucesión de la frescura y la tibieza, sobre la sucesión urgente de los latidos de la vida, allá dentro de las venas del perro y el niño.
Hasta irrumpir en la casa, con la divina suciedad del ancho mundo en las patas y en el calzado, aterrorizando la virginidad de pisos y alfombras, para cruzar hasta la cocina, santuario cálido donde el perfume vivo de los alimentos simulaba un incienso grato. El tintineo de la vajilla, leche, té, pan blando nimbado de oro, y caricia cuidadosa del cuchillo pulido que va dejando una costra de manteca sobre las migas de nieve.
La lengua golosa resbalaba sobre la manteca. La miga blanca se deshacía bajo los colmillos de juguete. El crujido delicioso de la costra tostada, entregando su jugo salado, mientras la panza se enfriaba dulcemente sobre las baldosas del piso. Y cuando ya no quedaba más, la lengua avarienta de sensaciones arrancaba de su escondite entre los pelitos del hocico hasta el último resto de sabor travieso.
Modorra. Paz. Allá en el patio, donde la piedra loza guardaba un poco de sol que se había ido, el sueño tranquilo. El sueño despierto de los perritos buenos, mientras los gorriones, desde el otro lado del sueño, derramaban su trino líquido, y el aire se poblaba de olores amigos, de voces que se hacen música para arrullar.
-¡Perrito...! ¡Perrito...!
Pero él prefería dormir. Estaba cansado.
-¡Perrito! ¡Perrito!
Perrito dormía en el centro de un mundo grande y feliz.
Aquel día, cuando el rayo de sol de todas las mañanas entró por la ventana a dar los buenos días a los dos, sólo le respondió Perrito, arrebujado al pie de su amo, sobre la cama ancha y blanda. Perrito saltó al suelo y bajó velozmente a la cocina. Pero esperó en vano. La rutina se había roto, y empezó otra rutina nueva y extraña. El «Amo Grande» no fue al trabajo, con su portafolios oloroso de cuero y sudor bajo el brazo. Hablaba por teléfono, discutía en voz baja, y miraba arriba, donde el «Amo Chico» seguía durmiendo su sueño extraño de la noche, su sueño inquieto, su sueño enfermo.
Cerraron la puerta para Perrito. Y pasaron noches y más noches. Noches solas, y días olvidados, con hombres grandes que subían y bajaban las escaleras, mientras el «Ama Grande» y el «Amo Grande», en un juego extraño, se escondían una de otro para llorar.
Después, el «Amo Chico» se fue. Se fue dormido en aquella caja blanca y llena de flores, en aquellos automóviles negros. Los «Amos Grandes» volvieron pero el «Amo Chico» no. Los «Amos Grandes» traían de la mano una gran tristeza, que se quedó en la casa.
Perrito no pudo soportar la presencia de aquella tristeza intrusa en la casa. Y salió a buscar al niño. Olisqueando rastros por calles y plazas, y a lo largo del galope circular de los caballitos de palo, donde descubrió el olor del «Amo Chico» pero no al chico. Perrito siguió buscando y buscando por las calles, hasta que lo atrapó el hombre de la cuerda.
Perrito sintió que la gran tristeza de la casa había venido tras él, prendida a su cola. Por eso estaba triste, en su jaula de alambres. Hombres enormes venían y se llevaban a los otros perros hacia el cajón de olor agrio del fondo. La jaula quedaba vacía, sólo quedaba él, y un perro [16] viejo que dormía dulcemente. Volvieron los hombres enormes y uno de ellos se llevó a tirones al perro viejo. El otro miró a Perrito. Lo alzó en sus brazos robustos, y teniéndolo contra su pecho ancho, con ternura infinita y agradable, se lo llevó también hacia el feo cajón del fondo.

Perrito despertó. Ya no quedaba pegado a su hocico aquel insoportable olor agrio que fluía de las paredes como un humo burlón. Estaba en una pradera verde, donde había hierba mojada y fuentes de agua fresca.
-¡Perrito...! ¡Aquí...!
¡El Amo Chico...! Perrito salió disparado, hasta encontrarlo. Y lo encontró. Y le humedeció toda la cara con su lengua cariñosa.
Después, los dos, amo y perro, se fueron corriendo juntos, a través de aquel prado verde y grande, tan grande como el cielo.

lunes, 17 de enero de 2011

¡ ¡ He vueltoooo ! !



Por fin he vuelto a las andanzas (jejeje)
Luego de unas cortas vagaciones, quiero decir vacaciones, estoy de vuelta.
Muchas gracias a todas por sus lindos comentarios y deseos para este nuevo año que ya
empezó a dar sus primeros pasos. Yo les deseo el doble.
El doble de amor, el doble de salud, el doble de prosperidad, el doble de alegrías, y por supuesto el doble de creatividad y de ganas de tejer.
Yo la pasé super bien con mi familia, pero lastimosamente ocurrió algo que nos puso triste. Habran visto en el lateral derecho de mi blog un llamado para decir "No a la pirotecnia" durante las fiestas. Pues resulta que mi perra, una pastor alemán, se salió de la casa el día 30 de diciembre, la buscamos mucho por todo el barrio hasta el día siguiente, pero nada. Ella se asustaba mucho con los estruendos y supongo que con tanto barullo se habrá ido alejando de casa y se perdió, o alguien se la llevó porque es muy linda y mansa mi Lady. No pierdo las esperanzas, pero si no vuelve solo deseo que esté en buenas manos y la mimen mucho.
Bueno, mejor paso a otro tema. De a poco iré pasando por sus casitas para ver qué estuvieron haciendo, ya subiré fotos de lo que estuve tejiendo tambien. Y por supuesto, iré a anotarme al primer Reto Amistoso del año que nos propone Evelyn.
Chaucito

jueves, 23 de diciembre de 2010

Certificados del Reto Amistoso Nº 12

Bueno amigas, pues aquí les dejo estos certificados para todas las que me acompañaron en este Reto Amistoso.














Y ahora...... tara tatan .... la organizadora del próximo reto, el primero del año 2.011 es.....


EVELYN , vaya a su casita que ella las espera con las puertas y el corazón abiertos.


Muchas gracias de nuevo a todas por acompañarme y por el cariño que dejaron en sus comentarios. Deseo que tengan una Feliz Navidad y un año 2.011 lleno de amor, salud, alegrias, realizaciones y mucha, mucha creatividad.

Día de presentación del Reto Amistoso Nº 12


Y ah llegado el día en que veremos todos los trabajos hechos por cada participante.

Un mismo proyecto, pero con el toque personal que cada una.
Este es el mío

Iré visitandolas a partir de hoy hasta cumplir con todas.

Estos son los tejidos de Yadira y Luz, que me enviaron sus trabajitos. Felicitaciones amigas, estan muy lindos. Gracias amigas por participar.





Me encantó organizar este reto y conocer nuevas amigas blogeras. Espero haber cumplido bien este rol de organizadora.
Antes de finalizar el día subiré los certificados, para que se lleven a sus casitas el que más les guste; y tambien presentaré a la organizadora del siguiente reto:
el 1ro. del año 2.011.
EDITADO: Acabo de recibir la foto del trabajito de Francis para compartirlo con Uds. Gracias por participar Francis, muy lindo tu servilletero.


Ultimo trabajito recibido de Sandra, felicitaciones, reto cumplido.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Cuenta regresiva para el Reto Nº 12

Así es amiga, ya empieza la cuenta regresiva para la presentación del último reto del año!

Vayan sacandole fotos a sus trabajitos, y las que aún no se anotaron tienen tiempo hasta el miércoles 22-dic.

Aprovecho para pedirles a las amigas que no tienen blog y estan participando; y que ya tengan listos sus trabajito, me lo empiecen a enviar a mi correo para organizar el post de presentación.


Pasando a otro tema, en casa estan ocupados casi todas las tomas eléctricas (entre lucecitas, arbolito y demás), ya no queda un mueble donde colocar mi cel para cargar la bateria. Recordé que habia visto en la web una práctica y economica manera de solucionar ese problema.




Usando una botella de plástico, le hacemos unos cortes para usar el fondo. Otro cortecito para hacer la ranura (tipo alcancía) y ya está listo.





En la ranura introducimos la punta del cargador, y dentro del envase colocamos nuestro cel.


Y ahí lo dejamos sin ningún problema, ya no necesitamos un mueble para dejar el cel cargando.
Tambien lo podemos adornar claro, pero por ahora no tengo tiempo ni para pegarle una florcita jejeje.

Hasta prontito amigas, buen inicio de semana navideña para tod@s. Chaucito

viernes, 10 de diciembre de 2010

¡ Hola, Hola amigas !

Hola amigas!
Cómo estan, espero que super bien todas.
Estoy muy feliz por la cantidad de participantes al reto amistoso. Tengo un monton de nuevas amigas virtuales, es maravilloso. De a poco estoy pasando por sus casitas a conocerlas. Gracias a todas por acompañarme y por sus lindos comentarios.
Comparto con ustedes otros modelos de servilletero
Este en colores navideños, que lo pueden ver en el blog de Miva


Otro modelo hecho por la Prof. Elaine, precioso por cierto.


Y tambien en otros colores



Unos lindos y sencillos adornitos para el árbol o el pesebre navideño, que encontré en la web.






















Les deseo un lindo fin de semana, y a seguir tejiendo.
Chaucito

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Reto Amistoso Nº 12

Pues sí amiga, este mes me toca organizar el reto amistoso. Gracias Brujis Morena por pasarme la posta, y permitirme vivir esta otra faceta de los retos; la de organizadora. Y qué mejor manera de celebrar mi 1er. añito en el mundo blogeril : D

Sean todas bienvenidas a mi casita. Espero que el proyecto que elegí sea del agrado de tod@s. Es algo bien sencillo, porque en estas fechas todas tenemos un monton de tareas; los chicos terminan el colegio y estan más tiempo en casa, hay que preparar los regalitos para las fiestas, y otros etc. más.

Bueno, a lo nuestro. Este es el logo de este reto, gracias Alex por tu ayuda (vayan a conocerla, hace cosas preciosas)



Elegí este sencillo pero hermoso servilletero, hecho de dos grannys unidos y adornado con una flor tejida (o el adorno de su elección)


















Preparé un video del paso a paso (pero no pude subirlo directo al blog), pueden verlo AQUI

Una vez terminado, lo endurecemos con cola vinilica para que mantenga la forma.

REGLAS PARA PARTICIPAR

La que quiera participar debe que anotarse SOLO en esta entrada dejando un comentario.

El certificado de cumplimiento lo publicaré acá en mi blog, para que lo pasen a buscar en la fecha fijada.

Propongo presentarlo el 23 de diciembre, para que podamos lucirlo en nuestra mesa navideña ; si no hay invonvenientes.

Las que no tengan blog y quieren participar, pueden anotarse igual y me envian las fotos de sus trabajos a mi mail y las publicare en mi blog el día fijado para la presentación. Mi correo: serggia75@hotmail.com

Llevarse el logo del reto a sus blogs para promocionar el reto y que muchas más participen.

Si alguna amiga no puede publicarlo en fecha por algún problema, me avisa y me manda las fotos que yo las publicare en mi blog.

"HAY TIEMPO PARA NOTARSE HASTA EL 22 DE Diciembre”

Si alguien no podrá publicarlo en su blog en la fecha estipulada, tiene la opción de PROGRAMAR LA ENTRADA: Cuando escriban la entrada presionen Opciones de entrada (al lado izquierdo en letras pequeñas, junto a "Etiquetas de esta entrada) Aparecerá un recuadro, en lugar de marcar automático, marcar PROGRAMADO PARA y ahí aparece la fecha y hora que debemos completar, después de hacer los cambios y tener la entrada lista presionar PUBLICAR ENTRADA y ya está, se publicará en la hora y fecha señalada.


Ante cualquier duda se comunican conmigo a mi correo o via messenger.
Y ahora, manos a la obra.